¿Nativos o Huérfanos digitales?

Una corriente muy extendida de opinión asigna a los niños y niñas de hoy la capacidad de manejar un dispositivo conectado táctil[i]desde el primer momento, y sin que nadie les enseñe, mejor que un adulto.

 

El niño o la niña es curioso, y su mente aprende mediante toda una serie de mecanismos que el adulto utiliza menos (algunos nada de nada). Uno de ellos la prueba y el error. Toco aquí, no pasa nada, toco allí, recompensa, pasa algo bien. Además en un DCT la recompensa es inmediata y aleatoria[ii]Con las dos componentes, llegamos al resultado de que los niños y las niñas, los adolescentes, llegan rápidamente a usar para su satisfacción los DCT.

 

Pero, ¿saben usarlos? Es decir, ¿los usan con conocimiento de causa?

Pedidle a un adolescente que os diga cómo se usa la tienda de aplicación de su teléfono. Lo sabe, más o menos. ¿Cuál es su respuesta a “si borras una foto del WhatsApp[iii], se borra en todos sitios”? “¡Pues claro que sí, lo he borrado en mi teléfono!”

La primera pregunta que planteo en mis visitas a las clases de escuelas o institutos ya no es ¿quién tiene un DCT? Antes levantaban la mano algunos, ahora solo la dejan en la mesa dos o tres[iv], un tanto avergonzados. Ahora mi primera pregunta es: ¿quién paga los beneficios de FaceBook o Google? Ni idea. Parece que para ellos el dinero sale del aire.

Cuando hablamos de huella digital se sobrecogen, al realizar que TODO lo que han subido a internet está ahí, y que si empezaron a subir cosas con once años, quien sepa buscar sabrá más de ellos que ellos mismos cuando tengan veinticinco y quieran entrar en el mercado laboral.

 

Nadie, ni la familia, ni los amigos,  ni la escuela (maestros, a los que no se forma para, por ejemplo, utilizar los móviles como elementos auxiliares en la clase[v]) les han formado. Como saben qué botón abre el YouTube y buscar la canción de Dady Yankee, ¿para qué formarles en el sentido común?

 

La educación digital está aún en peor estado que la educación sexual o la educación científica. Seguimos para bingo en la creación de consumidores ciegos de porno, apuestas, modas, dispositivos inútiles, redes sociales turbias y fake news.

 

La solución: Querer a los hijos y aprender a que te guste estar con ellos. Acompañarles e ir aprendiendo con ellos, de ellos y a la vez que ellos. Mientras les vamos pasando algo de sentido común. Utilizar la tecnología en las escuelas, la que todos los niños y niñas llevan en las manos todos los días.

 

Para acabar hoy, una historia que cuento porque la madre lo pregonaba a los cuatro vientos en la sala de espera de la consulta del médico: dicha madre llega a su médico de cabecera en busca de medicinas. No se despega del móvil mientras habla. Su niño no duerme bien, llora con el llanto agotador, histérico, del niño que ya no puede dormir de lo cansado que está. En la sala de espera habla con una voluntaria,  compañera de grupo. Le cuenta que con un mes le compró una tableta al bebé para dejársela en la cama, así se suponía que dormiría y la dejaría seguir con su móvil tranquila. El niño duerme con la tableta en la cuna, permanentemente encendida – ahora con YouTube kids en bucle -, noche tras noche. Ella no suelta el móvil ni en la consulta del médico. Sale de la consulta encendida de rabia. El médico le ha enviado a la unidad de adicciones.

¿Este niño cuando crezca será un nativo digital? No. Será un huérfano digital. Le han cambiado a su madre por una táblet.

[i](Tableta, teléfono, portátil táctil) – para no ser más  pesado todavía, DCT –. Nótese que no hablamos de los que necesitan el teclado para comunicarse con ellos. En estos el desconocimiento acerca de su funcionamiento llega a extremos inusitados. No es que no los sepan usar, es que no saben qué hacer con ellos. Se cansan.

 

[ii]Aconsejo la lectura del hilo citado en este artículo https://tuiterismoilustrado.com/apuestas-deportivas-online-adiccion/

 

[iii]Una fotopene, un mensaje acosador a un compañero, una foto nocturna, cualquier otra comprometida.

 

[iv]Estoy hablando de clases con niños y niñas de 5º y 6º de primaria, 1º y 2º de la ESO. 10, 11, 12, 13, 14 años, en barrios no muy favorecidos de localidades de más de veinte mil habitantes de Sevilla, Andalucía. En jornadas de Educar Para Proteger de Andalucía Compromiso Digital, Cruz Roja https://www.andaluciacompromisodigital.org/

[1](Tableta, teléfono, portátil táctil) – para no ser más  pesado todavía, DCT –. Nótese que no hablamos de los que necesitan el teclado para comunicarse con ellos. En estos el desconocimiento acerca de su funcionamiento llega a extremos inusitados. No es que no los sepan usar, es que no saben qué hacer con ellos. Se cansan.

 

[1]Aconsejo la lectura del hilo citado en este artículo https://tuiterismoilustrado.com/apuestas-deportivas-online-adiccion/

 

[1]Una fotopene, un mensaje acosador a un compañero, una foto nocturna, cualquier otra comprometida.

 

[1]Estoy hablando de clases con niños y niñas de 5º y 6º de primaria, 1º y 2º de la ESO. 10, 11, 12, 13, 14 años, en barrios no muy favorecidos de localidades de más de veinte mil habitantes de Sevilla, Andalucía. En jornadas de Educar Para Proteger de Andalucía Compromiso Digital, Cruz Roja https://www.andaluciacompromisodigital.org/

 

[1]https://www.clarin.com/suplemento-educacion/debaten-uso-celular-clase_0_H1bBGgLiP7x.html

 

 

 

 

¿Cuándo hay que poner en las manos de un niño un dispositivo conectado a internet?

En las sociedades occidentales más “desarrolladas” nos creamos problemas que, en muchas ocasiones, se pueden resolver con la utilización del sentido común.

 

Una de las preguntas que me plantean los padres y las madres (y los abuelos y abuelas) en las reuniones en las que hablamos sobre seguridad en las redes sociales e internet para niños y niñas suele ser la que encabeza este escrito.

 

Es normal que las personas busquemos una línea recta, un límite claro, cuando se hacen este tipo de preguntas. Algunas son contestadas así: ¿cuándo se puede votar? – A los dieciocho años. No hay duda, un día es que no, al otro es que sí.

 

Pero a la pregunta de la que hablamos no se puede contestar de este modo. No podemos decir “- A los seis años un niño o niña es maduro para manejar un dispositivo conectado de forma segura” Ni a los seis, a los siete, a los quince, a los catorce…

 

Entonces, ¿qué respondemos?

 

La respuesta se puede construir a partir de hacer una analogía con otra, que se plantea menos: ¿cuándo dejamos salir solos a los niños o niñas a la calle? Esta la tenemos claro. Conocemos el procedimiento: los vamos llevando en el carrito, de la mano, les enseñamos que el hombrecito verde del semáforo es el que indica que puede cruzar la calle. Les enseñamos a mirar a la derecha y a la izquierda antes de cruzar, si no hay semáforo. Les decimos eso de “no te fíes de quien te dé caramelos”, “si te pasa algo, si te pierdes, busca a alguien con uniforme, a un policía, y di quién eres” Les enseñamos su dirección, su número de teléfono, qué tienen que hablar y qué no con desconocidos. Y les vamos poniendo límites en su desplazamiento. Hoy es la calle, mañana el barrio, pasado (¡Ay!, qué mal se pasa) la ciudad.

 

Con qué edad pensamos que está preparado dependerá de muchos factores. De cómo seamos los padres, de cómo es la ciudad o el pueblo o la aldea, de cómo es el niño o la niña… Y muchos otros que no se me ocurren.

 

Construyamos la analogía:

 

  • ¿Le damos el dispositivo al niño o a la niña y los dejamos solos? – Es que les das el móvil y qué gracioso, cómo lo manejan.
  1. Tal y como no les dejamos andar solos por la calle desde el momento en que aprenden a andar.
  • Aquí viene algo complicado: el proceso de ir construyendo los hábitos de manejo del internet, de las redes sociales, debe ser un proceso acompañado. Los niños y las niñas no deben estar solos. Una tarea más que asumir, donde el dispositivo se convierte en una razón más para estar con el niño o la niña, hablar con ellos, ganar su confianza. Si es necesario, aprender de ellos. Ellos saben manejar los aparatos. Pero nosotros tenemos la experiencia de vida. Que no es lo mismo saber llevar un automóvil para un lado y para otro que manejar, que conducir… No es lo corriente, lo normal es darle el móvil al niño o la niña en el carrito para que no moleste y nos deje comer tranquilos, ¿no?
  • El proceso de internarse en ese mundo proceloso es un proceso crítico. Y el ojo crítico se entrena y se aprende, tal y como se aprende cuándo un coche está cerca y no se puede cruzar la calle.
  • Las redes sociales tienen normas que deben cumplirse. Hay edades mínimas para entrar en ellas, según cada una de ellas. Los padres y madres, los educadores, son los responsables de dónde andan y dónde no los niños y las niñas. Y hay que enseñar a respetar esas normas, tal y como se enseña a respetar las normas de circulación.
  • No hay que olvidar nunca que el responsable del niño o la niña es su tutor legal. Ellos no son responsables de lo que les suceda. Si tu hijo compra cien euros en el 4nite, el responsable es el padre y la madre, que no le enseñaron, acompañándole, cómo se hacía y cómo no. Estando con ellos, acompañándolos hasta estar más o menos seguros de que se manejaba bien. Tan responsables como de pagar, si el niño o la niña rompe un cristal de un coche – carro – jugando a la pelota.

 

Podría seguir desarrollando esta línea de pensamiento sobre seguridad en internet y las redes sociales. Pero no quiero dar más turra. La turra, en capítulos cortos.

 

Mi resumen sería que no hay edad fija. Cada familia debe fijar la suya propia. Pero sí que debe ser cuanto antes posible, acompañando al niño y a la niña lo más de cerca que se pueda, para que llegue cuanto antes a la mayor autonomía.

 

Mi hija aprendió a usar un ratón antes que a andar. Encima de mis rodillas. Buscando imágenes con Altavista y con Terra en internet. Estoy seguro de lo que hace, sé lo que hace. Y comete sus errores y sus locuras, buscando límites. Como cuando anda por las calles.

 

 

Ángel M Martínez Geldhof

Maestro, Coordinador TIC

Voluntario de Andalucía, Compromiso Digital (Cruz Roja)

Alto tráfico colapsa Amazon en pleno Prime Day

Amazon, el sitio web de comercio electrónico más importante del mundo, ha estado experimentando problemas durante varias horas el primer día del Prime Day, debido al intenso tráfico que está recibiendo. Prime Day, es el nuevo feriado inventado por el gigante del comercio electrónico diseñado para aumentar sus ventas.

No está claro qué tan extendido ha sido la interrupción del servicio de Amazon durante el primer día del Prime Day, pero según DownDetector, la interrupción está restringida a los EE. UU.

Otro problema común que fue reportado por los usuarios que puedieron cargar el sitio web de Amazon durante las intermitencias en el servicio el día de ayer, es un ciclo interminable entre la página de inicio y una página de ofertas incompletas. En esa situación, al hacer clic en el botón «Comprar todas las ofertas», se accede desde la página de inicio a otra página de aspecto similar que le indica que vuelva a hacer clic en el mismo botón, que lo llevará de vuelta a la página de inicio. También fue reportado que algunos usuarios pueden cargar elementos en su carrito de compras, pero el carrito de compras se vacía de inmediato.

El año pasado, el Amazon Prime Day generó un estimado de $ 1,000 millones en ventas durante las primeras 30 horas del evento, que aproximadamente equivale a alrededor de $ 34 millones cada hora. Otras estimaciones sin embargo, sitúan el primer día de ventas del Amazon Prime Day cerca de los $2,800 mil millones, lo que significaría casi el triple de la cantidad de ingresos por hora.

De todos modos, es seguro asumir que Amazon ha sufrido pérdidas económicas importantes como resultado de este problema, no solo porque se ve mal, sino porque hay un incentivo financiero significativo para garantizar que cada minuto del Prime Day, ya que cada minuto sin servicio son miles de ventas que no pueden ser concretadas. De acuerdo con las propias proyecciones de Amazon, se prevé que el Prime Day de este año gane aproximadamente $ 4,000 millones en ventas, siempre y cuando el sitio esté en funcionamiento.